¿Acabas de empezar con las clases, o has comprado un caballo y estás mirando qué accesorios necesitas como jinete?

Seguramente estés entonces bastante desorientado por el gran surtido de «imprescindibles» que hay en el mercado.

¿Y por dónde empezar?

En este breve artículo te detallamos qué prendas y accesorios necesitas de verdad (y porqué).

El resto de lo que puedas encontrar, que es mucho, o bien es para equitación avanzada, o es para realizar alguna actividad muy especializada.

O simplemente se lleva porque hace bonito y elegante.

Pero no es necesario que lo compres.

Pantalones de equitación

La prenda estrella del jinete.

En principio puedes montar con cualquier pantalón con el que te sientas cómodo, pero en cuanto lleves más de veinte minutos sobre un caballo, sobre todo si vas a trote o galope, vas a darte cuenta de que «cualquier pantalón» no es la mejor elección.

Los pantalones que no se ciñen bien a la pierna en toda su longitud, como los de chandal, se enroscan sobre la pierna debido al movimiento rítmico del caballo.

En consecuencia empezarás a moverte de modo extraño para intentar recolocar las perneras, y eso puede poner nervioso al animal, que no entiende lo que haces.

Los pantalones con costuras gruesas en la cara interna de la pierna, como los vaqueros, pueden llegar a ser hasta dolorosos.

Cuando montas a caballo tienes que hacer presión con esta zona de la pierna sobre la silla de modo habitual.

De nuevo el movimiento rítmico del caballo provoca fricción entre la cara interna de la pierna y la silla.

El resultado es que tendrás rozaduras en las zonas de contacto.

Por lo tanto, los pantalones de equitación están diseñados expresamente para corregir estas molestias y ajustarse a la perfección a la actividad.

Son ajustados a la pierna, y la mayoría incluso incorporan tejidos elásticos.

No llevan costura por la cara interna de la pierna

Cuentan con un gran refuerzo en la zona interna de la rodilla, que es el punto de mayor fricción.

Y ciertos modelos también tienen refuerzo en la zona del trasero, para mejorar el agarre a la silla.

Son muy cerrados en el tobillo, para poder ponerse las botas y que no hagan pliegues en la caña de las mismas (lo cual sería muy incómodo)

Son de tejidos muy gruesos y resistentes, para soportar rozamientos constantes y múltiples lavados.

De hecho unos buenos pantalones de equitación te durarán muchos años por su resistencia al desgaste.

 

Botas de montar a caballo

El otro clásico imprescindible es el calzado.

De nuevo puedes usar el calzado que más te guste para montar a caballo, pero aquí puede haber incluso cierto peligro con según qué prendas.

Si usas calzado alto, con tacón o plataforma, el riesgo de quedar enganchado en los estribos es enorme.

Se apoya mucho peso en los estribos al montar a caballo, por lo que es fácil que el pie se escurra dentro o fuera del estribo con este tipo de calzado.

Por la misma razón, los zapatos con suelas que deslizan fácilmente, como las de madera, tampoco son una buena opción.

Y las sandalias menos, por la poca sujeción que dan al pie, que se mueve fácilmente dentro del calzado.

Los zuecos queda claro porqué no deberían ni contemplarse.

Por lo tanto el calzado que más a menudo se emplea para montar a caballo son las botas de equitación, las zapatillas deportivas y las botas de cuero de caña media o alta tipo «botos».

En caso de usar calzado de caña baja, se opta por añadir unas polainas que cubran las pantorrillas y faciliten el deslizamiento de la pierna cuando ésta roza con la silla.

No son imprescindibles pero suelen resultar más cómodas.

Las botas de montar a caballo puede ser de cuero o de material sintético.

Hay distintos modelos, pero todos se caracterizan por una suela no deslizante, una caña muy alta (justo por debajo de la rodilla), un tacón muy bajo y un ajuste estrecho alrededor de la pierna.

 

 

Casco para montar a caballo

Este es un accesorio imprescindible tanto si te inicias como si eres un veterano.

Independientemente de si montas en pista o sales al campo, el casco de equitación protege tu cabeza con eficacia ante posibles caídas o golpes.

Existen muchos modelos de casco para equitación, pero si montas habitualmente es más recomendable adquirir los que tienen aspecto exterior plástico antes que los aterciopelados, por una mera cuestión de facilidad de mantenimiento.

Si quieres saber cómo elegir un buen casco de hípica, puedes leer este artículo:

 

Otros accesorios

Queremos citar aquí dos accesorios más, que si bien no son imprescindibles, pueden resultarte útiles o interesantes.

Guantes de equitación

Muy prácticos para montar en invierno, ya que las manos pueden perder mucha sensibilidad debido al frío, y las riendas llegan a escurrirse de entre los dedos.

Los guantes de equitación son similares a los de calle, salvo porque tienen una serie de circulitos de goma en la cara interior de la mano.

Estos circulitos sirven para que las riendas no se escapen de las manos debido a la facilidad de deslizamiento que da el tejido del resto del guante.

Chaleco protector de equitación

En algunas disciplinas como el salto o el raid, o si el jinete es un niño pequeño, puede resultar muy recomendable el empleo de un chaleco de seguridad.

Estos chalecos están acolchados y actúan protegiendo el tórax en caso de caída del caballo.

Puedes consultar en este artículo qué chaleco de seguridad elegir, tanto para adultos como para niños:

 

Fustas y espuelas

Estos accesorios requieren cierta habilidad para su uso, por lo que si eres novato es mejor que no los adquieras.

Con el tiempo, si es preciso, puedes añadirlos al equipo, pero inicialmente no son necesarios.

Y es todo.

Puedes comprarte un polo, un chaleco vistoso, un pañuelo bonito y otras tantas prendas «de equitación», pero son meros adornos, no son necesarias.

De cintura para arriba opta por prendas cómodas adaptadas a la climatología.

Es importante que no ondeen al viento por ser muy holgadas, ya que podrían asustar al caballo si las ve por el rabillo del ojo.

Tampoco pueden ser muy rígidas ya que te impedirán moverte con naturalidad.

Idealmente evita también adornos como lazos, pompones, volantes, etc. que puedan engancharse fácilmente en los arreos del animal.

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