El caballo es un animal grande y fuerte, pero como todo ser vivo, tiene sus puntos débiles, y puede enfermar o sufrir daños.

Y de entre todas las enfermedades, hay dos procesos que destacan sobre el resto por su frecuencia de presentación y por su gravedad: el cólico y la laminitis.

Dos graves enfermedades del caballo que todo jinete debe conocer

En Territorio Caballo te contamos todo lo que necesitas saber sobre esos dos problemas para ayudarte a conocer y cuidar mejor a tu caballo.

El cólico

Un cólico es un dolor muy intenso y persistente que se presenta en la zona abdominal. Es un indicador de un problema grave, que si no es rápidamente resuelto, puede conducir a la muerte del caballo.

Como verás, no es un indicador muy claro de lo que ocurre. Un cólico no es en sí mismo una enfermedad, sino una señal de que algo va realmente mal.

Los síntomas más visibles de que un caballo está padeciendo un cólico son:

  • Se mira a los costados
  • Está muy inquieto
  • Puede dar coces
  • Se golpea con el morro o las patas en la barriga
  • A veces se revuelca con violencia en el suelo
  • Castañetea los dientes
  • Babea
  • Se coloca con las cuatro patas muy separadas como si estuviese orinando (pero no hace pis).

Si sospechas que tu caballo puede tener un cólico, no hay tiempo que perder, debes contactar urgentemente con un veterinario equino.

El veterinario tratará de determinar el origen del dolor para obtener un diagnóstico y poder tratarlo. No lo mediques tú  mismo, si la causa del cólico no está clara podrías agravarlo o incluso convertir un proceso curable en uno irreversible.

Sin embargo hay algunas medidas de manejo cotidiano que puedes llevar a cabo para prevenir este problema y así reducir el riesgo de que tu caballo se vea afectado.

Desparasitación regular

Una de las causas más habituales que desencadena un cólico son los movimientos bruscos del intestino intentando librarse de lombrices. Y eso puedes prevenirlo.

Apunta en un calendario o agenda una pauta de desparasitación de amplio espectro para tu caballo.

Pídele a tu veterinario que te suministre tratamiento adecuado para dárselo al animal cada tres meses como mínimo (si es zona de pastos de alto riesgo, se puede dar cada menos tiempo).

Shock térmico

El consumo de agua  muy fría tras el ejercicio puede producir un shock térmico.

En un animal como el perro, por ejemplo, esta situación  produciría el vómito, pero los caballos no pueden vomitar.

El agua muy fría en contacto con las vísceras muy calientes provoca espasmos que a su vez pueden derivar en un cólico.

Así que evita el consumo de agua fría tras el ejercicio.

Cuando termines de montar, pasea lentamente o deja descansar a tu caballo media hora antes de permitirle el acceso al agua.

Cambios de dieta bruscos

En el intestino del caballo hay una rica flora digestiva que se ocupa de gran parte de la digestión del alimento.

Cuando se produce un cambio radical de dieta, esa flora genera fermentaciones anormales y gas mientras se adapta a ese cambio.

Y esas fermentaciones y ese gas pueden generar alteraciones digestivas que cursan con dolor intenso.

Por lo tanto, si deseas modificar la dieta de tu caballo, nunca lo hagas de modo repentino, tómate unos días para ir retirando la dieta anterior e introduciendo la nueva. De ese modo la flora se adaptará lentamente y no dará lugar a fermentaciones anormales.

Obstrucción intestinal

Los caballos suelen ser muy cuidadosos con lo que ingieren, pero a veces un animal joven, curioso y juguetón, o un caballo aburrido o estresado, pueden comer objetos no comestibles que se atasquen y produzcan una parada en el avance de la comida por el intestino.

Eso va a generar dolor intenso, entre otros problemas.

Bolsas con restos de pienso, cuerdas de pacas o incluso astillas de madera de mordisquear los marcos del establo pueden obstruir a tu caballo.

También pueden consumir arena o tierra, si el pasto está muy seco o apenas hay hierba en la zona donde se encuentra, o incluso si se deja el pienso sobre terreno arenoso.

Deja todo bien recogido si tienes un animal joven o muy tragón.

Si tu caballo muerde los marcos con frecuencia, ofrécele juguetes para caballos y algo que hacer cuando está solo para intentar que no realice esa conducta. O consulta este artículo si el problema es un vicio de cuadra en lugar de simple aburrimiento.

Si la zona de esparcimiento de tu caballo está muy seca y desprovista de hierba, coloca el heno en redes y el pienso en recipientes amplios y bajos (para que no vuelquen), así es más difícil que ingieran arena o tierra.

Deshidratación

Cuando un caballo necesita beber y no puede, comienza a deshidratarse. Y el primero en sufrir las consecuencias es el intestino.

Las heces empiezan a resecarse y pueden provocar un atasco, con el consiguiente dolor.

Este problema se da por varias razones, te contamos las más frecuentes:

  • Caballo habituado a cubo que no sabe usar un bebedero automático.
  • Congelación de las tuberías del bebedero automático, que por lo tanto no funciona.
  • Situación de altas temperaturas(los caballos sudan muchísimo) o de ejercicio intenso sin poder disponer de acceso a agua.

Esto es fácil de prevenir: asegúrate de que tu caballo tenga agua en todo  momento; comprueba que sabe usar el bebedero automático; verifica a diario que el bebedero funciona correctamente; y no olvides darle de beber una vez esté algo reposado tras el ejercicio.

Mucha comida en un plazo corto de tiempo

El caballo es un animal adaptado a pastar durante horas y horas por las praderas.

Si tienes a tu caballo en exterior, no tendrás problema por esto.

Pero si está en cuadra, el suministrarle el alimento solo una vez al día, especialmente si es rico en pienso y bajo en heno, y sobre todo en caballos tragones, puede suponer que ingiera su alimento demasiado rápido.

Esto derivaría en alteraciones digestivas.

Asegúrate de que tu caballo dispone de una cantidad de volumen grande (heno), por mucho que le guste el pienso, y preferiblemente aliméntalo varias veces al día, por lo menos dos. Así podrás evitar este problema.

La laminitis o infosura

Laminitis es el término se utiliza para designar una de las enfermedades más comunes del casco de los caballos.

También se conoce como  infosura.

Puede ser crónica y sostenida en el tiempo, o aguda y muy grave, llegando a producir la invalidez del animal.

De un caballo que padece este problema se dice que está “infosado”.

Explicado de un modo sencillo, en esta enfermedad se produce una inflamación del tejido interno del casco, lo que se traduce en cojeras, dolor más o menos intenso y dificultad para moverse.

Puede afectar a una pata o a varias. Esto último es lo más habitual.

Si la enfermedad progresa, la inflamación puede desplazar el tejuelo  (hueso del dedo que está dentro del casco) y hacer que éste perfore el casco. Esta situación es realmente muy grave.

En general, ante un cuadro de cojera, lo primero es examinar los cascos de tu caballo.

A veces hay suerte y solo se trata de un cuerpo extraño en el pie que puedas retirar. También puedes detectar alguna pequeña herida en el pie o en el resto de la pata que justifiquen la cojera.

Pero si el casco está caliente, el caballo adopta posturas extrañas (carga peso en las patas contrarias a las que le duelen), camina reacio y con pasos cortos, o presenta dolor cuando presionas la parte dura del casco, es muy probable que esté infosado.

En tal caso, necesitarás contactar con un veterinario que valore la cojera, ya que diagnosticar la causa en caballos es extraordinariamente complicado.

Si el diagnóstico final es de laminitis, tendrás que seguir las indicaciones que te dé, que suelen incluir recorte de los cascos, el uso de herraduras especiales para reposicionar el pie, reposo estricto, antiinflamatorios y analgésicos para el dolor, y una dieta especial.

¿Cómo prevenir la infosura?

¿Y se puede hacer algo para prevenir esta dolencia?. Pues sí.

Debido a que las causas más frecuentes de laminitis se deben a un mal manejo del caballo, conocer esas causas nos permite anticiparnos al problema.

Aunque siempre habrá caballos más sensibles de pies que otros: los ponis están especialmente predispuestos. Pero todo lo que hagamos para dar los mejores cuidados al animal irá siempre en su beneficio.

La infosura es en realidad un síntoma local de una enfermedad general. Por lo tanto el origen de la enfermedad no suele estar en los cascos.

La causa número uno de laminitis es la dieta rica en hidratos de carbono. Una dieta demasiado energética produce una alteración en la circulación sanguínea del animal, que termina por manifestarse en las zonas más lejanas al corazón: los pies.

Y es que es tentador darle piensos y chucherías a nuestro caballo, ¡le gustan tanto!. Pero puedes llevarte un gran disgusto actuando así.

También es un problema si un caballo glotón (los ponis suelen serlo) tiene acceso libre a pastos muy verdes en primavera: es cuando más ricos son en hidratos de carbono.

La falta de ejercicio y los golpes continuados en los cascos también pueden causar laminitis. El caballo debe salir a diario de su box para poder ejercitarse, y no conviene permitir que galope en superficies muy duras.

Por lo tanto los caballos con sobrepeso están  más predispuestos a este problema. Tratar de evitar que tu caballo engorde siempre será un punto positivo para su salud.

También es una patología más frecuente cuando salen a comer a pastos tiernos de primavera, muy sabrosos y altos en hidratos de carbono.

Además de lo ya mencionado, la infosura puede ser la consecuencia de cambios bruscos de dieta, de un cólico, del uso de ciertos medicamentos, o de ciertas enfermedades del caballo que producen toxinas que van a la sangre.

De  modo que un manejo cuidadoso de la alimentación, aplicar las medidas  ya indicadas para prevenir cólicos, el control de las medicinas que toma tu caballo (siempre bajo indicación veterinaria) y estar muy pendiente de sus cascos si padece otra enfermedad, por si deriva en laminitis, son medidas fáciles de realizar que te permitirán reducir riesgos.

Con estas sencillas precauciones tu caballo correrá mucho menos riesgo de enfermar.

Esperamos que el post te ayude a cuidar mejor de tu caballo y puedas prevenir estas graves enfermedades. Si esta información te ha resultado útil, no olvides dejarnos tu voto.

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